Y hoy quise comerte a besos, quise que sólo existieramos por un instante tu y yo y que todos los demás desaparecieran. Hoy quise que tus labios se animaran a tocar los míos en un descuido del público, que, aún resuelto a vernos, no pudiera en un instante evitar parpadear todos al tiempo, mientras tu me robabas un beso y yo intentaba robarte el corazón.
Después quise ya no querer tropezarme contigo nunca más, cuando tuve la certeza de que estabas confundido y que no renunciarías a ella por otra ella, que se muerde las uñas mientras piensa en ti y tu piensas en cualquiera.
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